Eres emprendedora por cuenta ajena

¿Eres emprendedora por cuenta ajena?

¿Sabías que puedes ser emprendedora y a la vez trabajar por cuenta ajena? Se conoce cómo intraemprendedora o emprendedora por cuenta ajena como yo lo llamo.

Parece algo en principio opuesto, pero no lo es. Hoy quiero compartir contigo que significa ser emprendedora por cuenta ajena y las múltiples posibilidades que eso te ofrece si lo eres.

He escuchado muchas veces que emprendedor se nace y no se hace. Sobre todo, de los emprendedores en serie que han tenido clarísimo que son libres e indomables y que no podían ni querían formar parte de ninguna otra empresa que no fuera la suya.

Y estoy de acuerdo que en su caso lo llevan en los genes y lo antinatural sería que escogieran el camino “tradicional” para el que nos educan: buscar un trabajo por cuenta ajena y hacer carrera.

Pero también he visto cómo dentro de las empresas hay personas que se dejan la piel, como si la empresa fuera suya, que persiguen los objetivos con una motivación increíble por aprender y progresar y que hacen muchas más horas que en su jornada laboral. El trabajo se convierte en lo principal en los días laborables y algún que otro festivo.

¿Te sientes identificada?

Yo he formado parte de estas personas bastantes años y con la perspectiva del tiempo y mi gorra de investigadora he desarrollado una teoría. Y es que las personas con ese perfil están en una fase embrionaria emprendedora, aunque quizá no se den cuenta o quizá sí y tengan miedo a dar el salto.

Las llamo emprendedoras por cuenta ajena.

¿Qué caracteriza a una emprendedora por cuenta ajena?

  • Ganas de aprender para desarrollarse y formarse para estar en mejora continua
  • Colaborar con otros para conseguir los objetivos
  • Iniciativa por arrancar proyectos para alcanzar la excelencia
  • Resiliencia para probar con diferentes alternativas hasta encontrar la adecuada
  • Trabajar muchas horas diarias para lograr cumplir con los plazos establecidos

Es decir, son potencialmente emprendedoras, pero no lo son o no se lo plantean porque tienen una mentalidad que les condiciona principalmente en 2 cosas:

  • Valoran la seguridad que consideran que les ofrece una empresa
  • No les gusta vender y solo pensar que tendrían que buscar clientes les sale urticaria 🙂

Pero a la vez paradójicamente son personas que:

  • Son conscientes que son un número y que cuando se considere que no aporten valor la empresa prescindirá de ellas y no tendrán problemas en buscar nuevas oportunidades. Por lo tanto, ya saben que no hay seguridad en su trabajo.
  • Están constantemente vendiendo sus ideas y nuevos proyectos en los qué creen y que podrían mejorar el funcionamiento de “x” en la empresa. Por lo que vender es algo que ya utilizan en su día a día.

Son emprendedoras por cuenta ajena pero no siempre tienen conciencia de ello. Cuando la tienen muchas se plantean un siguiente nivel. ¿Quizá me convierto en autónoma o freelance?

Mi teoría sigue 🙂 te la cuento en la que le he bautizado como la pirámide emprendedora y descubre los diferentes niveles de la actitud emprendedora.

¿Qué te ha parecido este concepto de emprendedora por cuenta ajena? ¿Consideras que estos dos términos no pueden ir de la mano? o por el contrario ¿Tú también piensas que las empresas cada vez cuentan con más personas con este perfil?

¿Te planteas otros escenarios y posibilidades? Cuéntame te leo y me llegas en comentarios.

Núria Martínez

Sueño con un mundo en el que todas las mujeres nos sentimos realizadas porque trabajamos desde nuestra Pasión. Por eso mi misión es ayudarte a emprender ese proyecto alineado a quién tú eres, tus talentos y tus valores. Aunque no tengas claridad por dónde empezar, de hecho eso es de lo más normal :)

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